Grietas, baches y desniveles son parte de los obstáculos que enfrentan quienes caminan por el perímetro de la Villa Frei, en Ñuñoa. Para resolver ese deterioro, comenzaron los trabajos de renovación de sus veredas, con una inversión cercana a los $270 millones.
La intervención parte en calle Jorge Monckeberg, entre avenida Irarrázaval y Dublé Almeyda. En ese eje, las primeras demoliciones se realizan entre Ritoque y Horcón.
El proyecto contempla reemplazar las veredas de los cuatro costados del sector 1 de la villa: Jorge Monckeberg y Ramón Cruz, entre Irarrázaval y Dublé Almeyda; además de Dublé Almeyda e Irarrázaval, entre Monckeberg y Ramón Cruz.
La mejora apunta a una necesidad cotidiana. En Villa Frei viven más de 2.500 personas y caminar es su principal forma de desplazarse dentro del conjunto. A ellas se suman los vecinos de otros sectores que acuden al parque Ramón Cruz y a los locales comerciales del barrio.
Las personas mayores representan el 40% de la población de la villa. Por eso, uno de los objetivos de las obras es mejorar la accesibilidad y facilitar también el paso de personas con discapacidad. Las veredas actuales presentan daños por el paso del tiempo, falta de mantención y usos inadecuados, además de sectores donde el pavimento se ha hundido.
La iniciativa se desarrolla en el marco del programa Revive Ñuñoa, con financiamiento de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere). Cuenta con las aprobaciones del Consejo de Monumentos Nacionales, Subdere, Serviu y la Dirección de Obras Municipales.
La intervención también busca cuidar el carácter del sector 1 de la Villa Frei, declarado Zona Típica en 2015. Sus veredas, además de conectar viviendas, áreas verdes y edificios de valor arquitectónico, son espacios de encuentro entre los vecinos.